Dieta Proteica – ¿Cómo funciona?

La dieta proteica es una dieta disociada basada en el consumo preferente de alimentos ricos en proteínas, dejando a un lado (o reduciendo tanto como sea posible) la ingesta de grasas y azúcares. Esta dieta disociada (término que hace referencia a las dietas en las que se consume, sobre todo, un único tipo de alimento) permite bajar de peso y, a la vez, conseguir una mejor tonificación y volumen muscular.

Dieta proteica: ¿Cómo funciona?

Al seguir una dieta proteica nos centramos en consumir únicamente aquellos alimentos que contienen proteínas, tales como todo tipo de carnes, pescado, mariscos y algunos lácteos (aunque éstos, deben consumirse en menor cantidad, puesto que también contienen un alto porcentaje de grasas).

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¿Y por qué esta dieta ayuda a bajar de peso y a tonificar y aumentar la masa muscular? En primer lugar, porque el cuerpo extrae la energía necesaria para las actividades que realiza de la forma más sencilla posible. En este sentido, le resulta mucho más sencillo extraer la energía de los carbohidratos que de las grasas, pero, a falta de carbohidratos, le resulta más sencillo extraer la energía de las grasas que de las proteínas.

¿Qué quiere decir esto? Que, privando al cuerpo de carbohidratos, lo obligamos a extraer energía de la grasa que tenemos acumulada, porque le resulta más sencillo que hacerlo de las proteínas recién consumidas.

De esta forma, en primer lugar, reducimos el consumo de carbohidratos y grasas, que ya de por sí es algo que contribuye a la pérdida de peso, pero, al evitar el consumo de esos alimentos, obligamos al cuerpo a quemar las reservas que ya teníamos. Perdemos peso por partida doble.

Y, cómo no, al consumir una dieta proteica, estaremos consiguiendo un aumento de la masa muscular, con lo que nuestra apariencia física mejorará día tras día no sólo perdiendo peso, sino también aumentando el tono muscular.

Un menú típico de dieta proteica

En el desayuno, deberemos evitar las típicas ingestas de carbohidratos que habitualmente usamos para obtener la energía necesaria para el resto del día. Se acabaron las tostadas y la mermelada. En lugar de eso, tomaremos un “desayuno americano”, que al principio puede resultar pesado, pero al que nos acostumbraremos sin mucha dificultad: huevos fritos con bacon.

A la hora de comer consumiremos cualquier carne roja, y la acompañaremos con tomate o algún otro tipo de verdura que no aporte carbohidratos a nuestra dieta. En lugar de carne, si lo preferimos, podemos consumir algún pescado rico en proteínas.

Para merendar, prepararemos unos taquitos de carne. Por lo general, a estas horas el cuerpo ya se nota pesado por la cantidad de carne ingerida, y se puede hacer difícil consumirla nuevamente. Por esta razón, debemos aportarla de forma que resulte atractiva y fácil de comer.

Por último, a la hora de cenar, procuraremos evitar las carnes rojas. En primer lugar, porque no se recomienda su consumo nocturno, y, por otro lado, porque tras comer todo el día carne, difícilmente puede apetecer carne roja para cenar. En su lugar, optaremos por carnes blancas o, preferiblemente, pescado o marisco, acompañado de verduras que no aporten muchos carbohidratos.

alimentos prohibidos

Algunas consideraciones

Un exceso de proteínas hace que tanto el hígado como el intestino trabajen más de la cuenta, por esta razón, debemos tratar de beber mucha agua. De esta forma conseguiremos que el hígado trabaje más fácilmente, y evitaremos problemas intestinales derivados de la falta de fibra en el organismo.

Los primeros días en los que se practica una dieta proteica pueden resultar difíciles para alguien que no está acostumbrado. De hecho, pueden sentirse mareos, cambios de humor o debilidad general, debido a que el cuerpo tiene que adaptar su funcionamiento a los nuevos hábitos adquiridos. Sin embargo, tan pronto como el cuerpo se adapta, los problemas mencionados desaparecen.

Por último, recuerda que este tipo de dietas hacen que el cuerpo trabaje de forma intensa, por lo que no es recomendable realizarla durante largos periodos. Una dieta proteica debe utilizarse durante un tiempo limitado con el objetivo de cumplir una meta concreta, y no alargarla más tiempo de la cuenta.

Por supuesto, antes de llevar a cabo una dieta proteica, es recomendable consultar a un médico para que nos oriente y guíe a la hora de practicarla.

Espero que esta breve explicación te haya ayudado a entender mejor qué es y cómo funciona una dieta proteica. Si estás interesado en obtener más información y resolver alguna duda que se haya quedado en el aire, te invito a navegar por mi web, ¡seguro que encuentras lo que buscas!